El Homo Complexus juega con fuego….y se quema..vaya que se quema.
El cerebro humano confiere a la especie lo último en adaptabilidad al medio, es un proceso cuya raíz profunda reside en las emociones y el precio a pagar es el de una crianza larga y que requiere de la total involucración de los progenitores. Cualquier perturbación a ese orden natural traerá grandes y no deseadas consecuencias que pueden incluso poner en peligro la supervivencia de dicha especie.
La primera gran perturbación es la misma cultura, proceso que comienza hace once mil años con el descubrimiento de la agricultura, la sedentarización y la aglutinación del hombre en grandes grupos que pretenden convivir. El objetivo de la cultura es el de homogeneizar en los posible a sus integrantes, el hacerles pensar de forma similar de forma que compartan los mismos valores con el objetivo de conformar sociedades homogéneas-piramidales fácilmente controlables desde la cúspide y que respondan de las misma manera a los mismo estímulos. Estos valores se inculcan mediante el mecanismo de reprimir el verdadero YO que surge del su interior del individuo. Es imposible que todos los individuos sean iguales, por lo que para obtener uniformidad necesariamente cada persona será “insertada” en el molde cultural así sea necesario hacerlo a martillazos. Solo esto ya impone importantes distorsiones en el proceso de crianza, alejando a los humanos de su condición biológica que depende en gran parte de dicho proceso. Los niños pasan de ser queridos por “ser” a ser queridos por amoldarse a la cultura imperante y eso transmite un mensaje importante en cuanto a que no se es querido por lo que se “es”, por lo que hay dentro, sino por lo que se aparenta hacia afuera, por su conformidad a los patrones culturales imperantes. Un primer impedimento al pleno desarrollo de un YO sano y espontaneo.
Si tratásemos de explicar en un párrafo el proceso de crianza de los cachorros humanos podríamos decir que se trata de convertir al rey egocéntrico del universo temeroso de todo, que depende de sus padres para sobrevivir por lo que no los suelta ni de día ni de noche ya que en eso le va la vida física y emocional en alguien autónomo, que no se sienta amenazado por el mundo, que vea que el también puede cambiar cosas ahí fuera, que sus decisiones son válidas, que es querido a pesar de todo y que los demás también existen. Esto se consigue mediante una largo proceso de apaciguamiento donde la madre va enseñando al niño en etapas tempranas que no hay nada que temer a la vez que soporta sus desplantes egocéntricos y de esa forma poco a poco la bestia se va aplacando y va entendiendo que el mundo no es una amenaza, que no va a morir si no está mamá, va perdiendo el miedo y comienza a aventurarse a temprana edad y por su cuenta en ese mundo al que tanto temió cuando era un recién llegado. Luego vendrá papá a enseñarle que también hay reglas, que también hay que colaborar con los demás para sobrevivir, que a veces hay que tragarse algún sapo y que los cazadores solitarios no tienen futuro. Cualquier interrupción a este proceso conlleva a que el individuo en mayor o menor grado se quede en etapas infantiles donde el miedo y la dependencia campan a sus anchas.
El proceso de aculturación, debido a su carácter represor, impone al ser humano restricciones de crianza que pueden hacerle no superar el miedo y la dependencia que caracteriza a las edades tempranas. Que tanto o que tan poco depende de la severidad del proceso, depende del tamaño del martillo que se haya utilizado para encajarle en el molde cultural.
La civilización-cultura también impone al hombre una carga para la que no está preparado: vivir en grandes grupos. Es cierto que el ser humano es un animal sociable, pero es sociable en la distancia corta tal como lo aprendió en el seno materno. Los sentimientos de cariño, aprecio, empatía y el cuidar al otro solo existen si hay contacto físico, si las personas se conocen y se tratan personalmente. En una civilización que aglutine a varios millones esto es imposible, lo más que llegaran a sentir por las personas que no formen parte de su grupo inmediato es indiferencia. Indiferencia en el sentido de que no les importa los que les pase, sea bueno o malo, pero esto también les permitirá causar daño a estos otros seres anónimos sin sentir mayor remordimiento. Este es el mecanismo que genera la violencia y a tal efecto existe otro artículo del blog que lo trata.
Una civilización en estas condiciones pronto se desintegraría en un mar de caos por lo que la solución es más represión cultural para inculcar al individuo una especie de “amor” por aquellos a quien no conoce personalmente, bien sea basado en temas raciales, de país, de religión, del equipo de fútbol o de cualquier valor que les pueda identificar como una unidad mas allá de que realmente existan lazos emocionales cercanos. Para que una sociedad desde el punto de vista económico pueda funcionar medianamente bien sus individuos deben ser capaces de relacionarse de forma más o menos correcta sin que existan mayores lazos emocionales entre ellos.
Aquí reside toda esa gama que existe entre las sociedades que hoy calificamos de avanzadas y las que no. Desde la violencia generalizada de las sociedades que consideramos primitivas donde el individuo ni considera al prójimo y solo considera suyo su clan inmediato, hasta las sociedades muy productivas de la Europa del norte donde son altamente funcionales como sociedad pero a costa de una represión emocional importante, pasando por las sociedades intermedias (como las del sur de Europa) donde el núcleo de solidaridad se limita a la familia inmediata tal como lo describió Edward Banfield en su esclarecedor estudio de 1958 “The Moral Basis of a Backward Society”. La funcionalidad social se consigue en base a represión emocional, una sociedad no reprimida degeneraría en el caos disgregador y una sociedad perfectamente engrasada y por lo tanto productiva implicaría importantes dosis de represión. En un extremo la supervivencia física se encontraría en peligro, en el otro extremo el individuo estaría tan alejado de su condición biológica que los efectos en su psique serían evidentes, con la soledad y sus devastadores efectos como protagonista. No hay escapatoria y todo depende de encontrar un cierto equilibrio bien sea como sociedad o como persona.
Si existe algún modelo social cuyo funcionamiento exija al ser humano apartarse de su condición biológica es el modelo de sociedad industrial, el cual la humanidad ha tomado como modelo a perseguir. El modelo de sociedad industrial llevado a los extremos que hoy observamos equivale a sacrificarlo todo por el bienestar material y aplicar el grado de represión emocional que haga falta con tal de conseguir que todo funcione como un reloj. Evidentemente se consiguen importantes cotas de bienestar material, pero mientras más altas son estas cotas más importantes es el nivel represor llegándose a las cotas alemanas donde la palabra Einsamkeit (la soledad) es legendaria y donde la población sociológicamente muestra importantes síntomas obsesivos compulsivos. En el otro extremo tenemos a las sociedades pobres, donde el caos material campa a sus anchas, el crimen está a la orden del día pero extrañamente y estrictamente a nivel individual poseen una vida social mucho más rica. En algún punto intermedio de todo esto debe de existir un equilibrio que nadie ha sabido encontrar.
Una vez establecida la cultura alrededor de esos principios se generan formidables intereses creados de forma de perpetuar en lo posible el esquema, ya que el mismo es la base de la pirámide social. Toda la represión emocional aplicada en las sociedades industriales va encaminada a que los individuos no se relacionen espontáneamente entre ellos sino que lo hagan a través de los protocolos establecidos que conducen a la eficiencia económica. El área de las necesidades humanas de relación cercana, de tu a tu y de forma espontanea se ve notablemente reducida y toda esa energía se desvía hacia la posesión de bienes materiales. Se intenta substituir la satisfacción y la seguridad que aporta la vida social por la posesión de dichos bienes. La población mantenida en un cierto estado infantil debido al proceso culturizador buscan la seguridad y el sentirse bien mediante la acumulación de bienes o dinero. Es verdad que no se puede vivir sin ingresos, sin agua potable, comida, vestido y un lugar donde vivir pero tampoco se puede vivir teniendo cinco coches, ninguna amistad y permanentemente preocupado por el futuro hasta tal punto que se convierta en una obsesión. Este es un vector que siempre se manifiesta en cualquier estudio sociológico: a mayor riqueza material más preocupados se encuentran los ciudadanos por su futuro.
Biológicamente la psique del ser humano no se encuentra cableada para convivir en grandes conurbaciones, durante casi tres millones de años la humanidad evolucionó en pequeños grupos y solo desde hace once mil años que convive en las multitudes que hoy conocemos. Es el mismo proceso culturizador y su interferencia en el proceso de crianza, en su afán de crear sociedades homogéneas que no se disgreguen, quien poco a poco va enloqueciendo al animal humano. Esto se ha visto exacerbado desde hace doscientos años con la aparición de la sociedad industrial la que exige que a más de convivir en grandes grupos se conviva de forma económicamente eficiente como culminación del proceso protestante y de individualización del hombre aparecido hace quinientos años. Digamos que el hombre ha desarrollado una cultura que quiere maximizar sus posibilidades de supervivencia material pero que a su vez le aleja de su condición biológica, interfiriendo de forma importante en el proceso de crianza lo que a su vez le hace menos adaptativo y por lo tanto reduce esas mismas probabilidades de supervivencia, que trágicamente era lo que buscaba en un principio. Es como si la naturaleza se burlase de él.
No es de extrañar bajo este concepto el que la generación que en los países desarrollados ha sido criada con más esmero, con más dinero, con más universidades, postgrados, coches, mimos y caprichos y que hoy se encuentra al mando de las principales instituciones que mueven a estas sociedades haya sido la generación que ha provocado el monumental desastre al que hoy asistimos. Desastre no solo económico sino moral, ideológico, ético humano, donde las cotas de egocentrismo, corrupción y desprecio por los demás a llegado a límites criminales y al día de hoy es causa de sufrimiento humano a escalas no vistas desde hace décadas. ¿ Cómo se explica que esta generación en medio de la abundancia material nunca vista haya conducido al mundo desarrollado a un estado de post guerra sin que haya mediado guerra ni desastre natural alguno ?. Porque aparte de haber tenido todo lo material de la vida no tuvo otra cosa, porque fueron criados muy lejos de su base biológica donde se desarrolla eso que llamamos humanidad, porque fueron criados frente a la tele mientras papá y mamá trabajaban y trabajaban para poder pagarlo todo y dar una “vida mejor” a esos niños. Porque progresivamente la sociedad industrial se fue alejando más y más de sus principios biológicos y ha perdido la capacidad de adaptación necesaria para afrontar los cambios que el agotamiento del sistema industrial, la llegada a la plenitud material y el excesivo consumo de recursos impone. El resultado de esa crianza “abiológica-industrial” es lo que hoy vemos: un atajo de egocéntricos de cinco años enfundados en carísimos trajes italianos sin capacidad alguna de reaccionar ante los cambios que el medio impone. El problema es que la realidad (en otras palabras: la naturaleza) es muy tozuda y cuando alguien no se adapta generalmente aplica sus método expeditivos.
Nadie sabe cual tipo de sociedad es “mejor”. Evidentemente vivir en un lugar donde no se puede sobrevivir materialmente o físicamente pero la vida social es un encanto como en algunos países latinoamericanos o africanos como que no. Por otra parte vivir bajo la férrea y castradora cultura altamente eficiente y solo material de los países hiperindustriales trabajar-comprar-dormir-trabajar como que tampoco. Pareciera que depende de gustos personales, o por lo menos de rodearse de un pequeño oasis de relaciones cercanas que permitan sobrevivir en cualquiera de los casos. Con toda probabilidad cualquier sistema social que no castre las capacidades adaptativas del hombre, le permita cierto bienestar material y no esté condenada a desaparecer en el medio plazo ahogado en crisis tras crisis debería de tomar en cuenta los siguientes aspectos.
El proceso de crianza es “sagrado” y nada debe de interferirlo. Se deben dar las condiciones más cercanas posibles a una crianza biológicamente sana. Una sociedad mejor debería internalizar que el proceso de crianza a tempranas edades corresponde a la madre por razones biológicas, que esto es lo ”más” importante y que nada tiene que ver con igualdad de sexos. No se deben confundir estos temas con el hecho que hombres y mujeres tienen los mismos derechos ante la ley pero no son iguales biológicamente. En una sociedad mejor este sería el asunto central al que se le deberían dedicar los recursos que hagan falta y no al estar comprando i-Phones. Para la madre el proceso de crianza de los primeros años es agotador física y sobre todo emocionalmente. Históricamente la familia extendida o la comunidad pequeña donde todos se conocían han ayudado mucho en este sentido en cuanto a proveer apoyo y ayuda o aunque solo sea consuelo a la joven madre acosada sin cuartel por el pequeño dictador. Pensamos que no hay ley de protección o derechos que valgan si las madres tienen que criar a sus hijos solas, sin apoyo (y muchos apoyos), encerrada en un diminuto piso en medio de una inmensa y anónima ciudad donde no conoce a casi nadie y sobre todo sin que ese trabajo se valore como lo que realmente es: la base de nuestra adaptabilidad y por lo tanto de supervivencia como especie. No hay estado ni marido que pueda proveer la red social de apoyo que a una mujer le hace falta ante la crianza de un niño a tempranas edades. Este tema no es banal ya que aquí reside la capacidad adaptativa de los individuos. La situación actual equivale a la crianza en una inmensa y anónima granja de pollos. Nadie parece internalizar que no es la familia la base la sociedad, es la crianza, todo lo demás está condicionado por esto y es la mujer la protagonista.
Por otra parte, habría que reconocer que el ser humano no se encuentra preparado para vivir en grandes concentraciones anónimas. Pero a la vez la sociedad debe ser capaz de coordinarse entre sí para llevar a cabo las labores que la supervivencia material conlleva.
La tendencia a día de hoy es totalmente opuesta, a la mujer se le exige productividad industrial como si no tuviese que criar a nadie. Tal es el acoso que más y más mujeres adoptan valores masculinos de vida y profesión, razón no les falta si al parecer es lo único que se valora. Por otra parte cada vez más y más población vive en inmensas ciudades y se estima que dentro de poco la mayoría vivirá en esos lugares.
Estamos jugando con fuego en esto de interferir de esta forma tan prepotente en el proceso biológico de crianza. Sin lugar a dudas aquí reside una buena parte de eso que conocemos como maldad humana cuya factura en la forma se sufrimiento contemplamos todos los días.
Y la locura no hace más que aumentar.
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@Encarna
Hola Encara, pero que bueno tenerte por aquí.
Lo que comentas es como la vida misma. Yo creo que las madres dan a luz dos veces, una es física y la otra emocional, pero ambas forman parte de la biología humana. Si hay un lugar donde todo se encuentra estructurado justamente al revés con respecto a la crianza infantil es en la sociedad industrial. El excesivo individualismo, el vivir en familias reducidas a la mínima expresión, la soledad, el aglomeramiento en grandes ciudades anónimas, la constante exigencia de productividad y más productividad va totalmente en contra de lo que la madre (o de la personal que tiene ese papel en la crianza de un menor) necesita. Lo hemos sacrificado absolutamente todo en el altar de la producción y ahora vemos los resultados.
Viéndolo en restrospectiva y aunque parezca increíble la situación hoy día es mejor que digamos hace sesenta años. Existen sociedades donde se dieron movimientos sistemáticos ya no de crianza inapropiada, pero de maltrato organizado de los niños con fines de ingeniería social. Los resultado fueron catastróficos y esas son historias enterradas de las que nos ocuparemos en futuros posts.
Yo cada vez me convenzo más de que la sociedad industrial y toda su productividad y afluencia material se encuentra fundada sobre el maltrato infantil generalizado.
Un abrazo
A mí también me parece muy bueno tu escrito. Yo tenía mucha ilusión de tener un hijo y os aseguro que en aquel entonces pensaba que el asunto no tenía complejidad alguna y que lo más difícil seria elegirle la ropita y llevarlo mono. Cuando nació mi hija vía cesárea hace 18 años, y yo abrí los ojos tras la operación y la vi en la cunita mirándome, sentí miedo. Yo me encontraba hecha polvo y cada vez que tenía que darle el pecho me daba miedo, veía a mi chiquilla como una pequeña enemiga. Cuando salí del hospital y me fui a mi casa, me sentía deprimida, me daba miedo asumir la responsabilidad de cuidarla y entonces me di cuenta de dónde me había metido. Un mundo en el que ya no se podía descansar a pierna suelta y cuando yo quería, una niña que cuando quería no se dormía así la mecieras y cantaras, que a veces le dolía algo y no sabías cómo aliviarla, a mí se me llegó a juntar un biberón sin lavar y otro para darle y me daba miedo sacarla a pasear, porque al cabo de un ratito de ir en el carrito se ponía a llorar y no había manera de calmarla. Cuento todo esto porque sí que es muy duro cuidar a los pequeños y adorables dictadores, se siente miedo ante lo desconocido y por hacerlo mal, se siente mucha necesidad de ayuda material y emocional, y todo esto suele brillar por su ausencia. Mi madre venía a veces a verme y cuando se tenía que ir me daban ganas de llorar, era una mujer que tampoco se explayaba mucho en darme ayuda.
Ojalá y tal y como comentas a las madres se les diera la ayuda y el consuelo necesario para que la crianza fuera algo con frecuentes motivos de satisfacción y de alegría, más que de miedo y/o sufrimiento.
Un abrazo y gracias.
Enhorabuena por tan genial exposicion, como siempre. Ciertamente tienes toda la razón, y podríamos decir que la sociedad industrial ‘fabrica’ humanos que piensen de acuerdo a la conveniencia de su propia supervivencia. Pero claro, esto está claramente en contra de la realizacion personal de uno, y por eso la gente que vive en estas sociedades y que tiene ‘dos dedos de frente’ se encuentra bastante perdida y sin saber exactamente qué hacer; el resto son simplemente robots de acumular dinero en mayor o menor medida.
Es dificil encontrar el punto medio que comentas en el artículo. Lo ideal sería que la gente viviera en pequeños grupos sociales, de hecho esta idea en el mundo actual sería como la de vivir en pueblos pequeños donde todo el mundo se conoce. Curiosamente estos pueblos sufrieron un proceso de abandono en detrimento de las ciudades, la gente emigraba a las ciudades a encontrar un mejor trabajo y mejor sueldo … y ahora nos encontramos con la paradoja de que el trabajo en las ciudades está desapareciendo, con lo cual es posible que el propio sistema acabe favoreciendo que la gente vuelva a los pueblos como antaño. Con las modernas tecnologias, trabajar a distancia es posible y cada vez es menos necesario estar presente en una oficina o lugar de trabajo para cumplir con la faena asignada.
Veremos que pasa … en mi caso en particular, yo hasta hace 10 años era un asiduo de vivir en una gran ciudad, pero viendo como está degenerando la situación social de las ciudades en general, y la de faena en ellas mismas en particular, cada vez me planteo mas un cambio que no puede ser de otra forma que a mejor, como muy bien explicas en tu artículo.
Un cordial saludo para ti y la gente que nos reunimos alrededor de tu blog
Jordi
Muchas gracias a todos por tan cariñosas palabras, de verdad que si.
En el blog siempre se ha descrito y tratado de exponer los desmanes a los que nos somete la sociedad industrial, pero nunca se había abordado la causa profunda del por que pasa esto. Este post contiene ideas de Freud, Alice Miller, Erich Frohm, Jung y de otros que han tratado de explicar el por que los humanos son como son y como les afecta la cultura..cualquier cultura. Os recomiendo los escritos de Alice Miller quien creo yo que se ha acercado bastante a identificar el origen de la maldad humana.
Repondiendo a lo que expone gumersindo, según mi modo de ver existen dos visiones del futuro que nos han impactado profundamente. Una es la que menciona gumersindo del Mundo Feliz y la otra la distopía de 1984 escrita por George Orwel.
Yo creo que ambas se refieren a un mismo futuro, solo que la insoportable sociedad de Huxley se corresponde a una sociedad donde abundan los recursos y las de Orwel a otra donde no. Digamos que la primera es una dictadura soft que se lo puede permitir debido a que también se puede permitir desperdiciar recursos. En la de Orwell los recursos no alcanzan para todos, entonces fuera máscaras y venga represión.
Pero ambas comparten un aspecto en común: el desprecio por la adecuada crianza de sus
integrantes en base a la biología humana. En la primera se ha “industrializado” y en la segunda es maltrato directo.
A mi me parece que el mundo desde finales de la segunda guerra mundial ha vivido un poco en la sociedad de Huxley desperdiciando recursos en aras de la paz social. Ahora se comienza a ver que eso no va a seguir siendo posible, por lo que creo que cada vez más se parecerá a lo de Orwel: un pequeño círculo que tiene de todo y una mayoría de excluidos y mantenidos a raya por cualquier medio.
Solo hay que ver como avanza la concentración de riqueza en el mundo. Hace 30 años los salarios pagados representaban el 70% de las rentas, hoy representan el 50%. Eso quiere decir que a las masas asalariadas en 30 años les han quitado un 30% del trozo de pastel que antes les tocaba. Ese 30% a ido a parar al 10% más rico que hoy controla el otro 50% de las rentas.
Bueno, ya veo que os he alegrado el día, pero el cariño es el mismo.
Un saludo
Tienes que tener en cuenta que el modelo social, al que nos encaminan es al que se explicita en la novela,”un mundo feliz” de Aldoux huxley que sin duda conoces. En esa dirección por desgracia nos llevan . Estos articulos tienen calidad para conformar un libro ,estupendos, gracias.
Un articulo realmente sublime.
Normalmente no suele escribir ni comentar nada en als entradas de blog que suelo consular a diario, pero esta vez sí que me ha sorprendido este “post”. Mis más sinceras felicitaciones y enhorabuena ha sido exquisito leer este texto.
Un cordial saludo.
Enorme post (en varios sentidos). Que además llega justo cuando se anda celebrando la Semana Mundial de la Lactancia Materna. No se si es por estar en contacto con muchas personas pro-lactancia y pro-crianza con apego, que me da la impresión que la tendencia a soltar a los niños en la cuna para que lloren y luego a la guardería para que mami vaya a “realizarse” cuadrando la agenda del jefe se va, de algún modo, frenando.