El Homo Complexus
Han sido muchos posts en este blog exponiendo las auténticas barbaridades que los seres humanos se hacen los unos a los otros cuando conviven en la sociedad industrial, sin ir más lejos en nuestro país y su medieval sistema político donde los damnificados abundan. La constante del maltrato y de la falta de humanidad se encuentra presentes en todas las civilizaciones desde que hace once mil años se desarrolló la agricultura en el Creciente Fértil. Se maltrata en todas partes, en los países pobres sin complejo alguno, en los países ricos mediante una sofisticada red de instituciones como los negocios, la psicopatía corporativa, los partidos políticos, la banca, la educación, el consumismo y la soledad.
Siendo simplistas podríamos decir que el ser humano es “malo” un depredador en toda regla, pero también es “bueno” en el sentido de que es capaz de expresar afecto, de sacrificarse por los suyos, de cuidar a sus hijos y de tener alguna que otra amistad. ¿ Pero qué es ser malo o ser bueno?. Hace cincuenta años fumar era “chic” y ahora es “malo”, hace quinientos años las religiones eran “buenas” y ahora más y más personas huyen de esos conceptos que consideran como poco deseables o “malos”, hace unos años los “bueno” era convivir estando casados ahora lo que se lleva es vivir juntos sin más atadura que el deseo de permanecer unidos. Los conceptos de “malo” y “bueno” son en realidad conceptos morales que se encuentran anclados en las movedizas arenas de la cultura la cual va cambiando con el tiempo. No son conceptos absolutos, dependen de la época histórica por lo que cualquier discusión que les involucre como calificativos irremediablemente se encuentra condenada a ahogarse en un mar de confusión donde cada quien defiende o ataca lo que considera “bueno” o “malo”. Estos conceptos son netamente culturales, los niños los adoptan sin rechistar durante su crianza para internalizarlos y convertirlos en algo que forma parte de sí mismos, en algo en lo que creen fervientemente. Pero no son más que otra expresión cultural de los tiempos como la moda, la música, la economía y la religión.
¿ Es el hombre malo o bueno ?, gigantesca pregunta que para desambiguar tendríamos que abordarla desde un punto de vista estrictamente amoral. El problema es que al calificativo “amoral” también se le atribuyen significados provenientes del campo de lo moral por lo que la confusión alcanza dimensiones cósmicas. En este caso por amoralidad nos referimos a estar desprovistos de juicios de valor tanto a favor como en contra y un buen lugar desde donde tratar este tema “amoralmente” es el comprender las bases biológicas que rigen al ser humano como especie.

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